La Cuaresma es un tiempo especial para prepararnos para la Pascua.
Dentro de unos 40 días celebraremos la Semana Santa, y recordaremos que Jesús murió por nosotros.

Cuaresma nos ofrece cada año la oportunidad de cambiar, de ofrecer nuestra mejor versión y nuestras mejores cualidades a nosotros mismos, a los otros y a Dios. Pero, para ello, es necesario estar dispuesto a recorrer un camino que no siempre es fácil, un camino en el que tenemos que ir tomando decisiones.
Este año queremos aprovechar de manera especial este tiempo de Cuaresma y, a partir del evangelio de cada domingo, hacer aflorar nuestra mejor versión.
En este camino de conversión que emprendemos, cada semana tendremos junto con las huellas dos símbolos. Uno representa lo que estamos llamados a cambiar, lo que nos impide vivir de acuerdo con nuestra mejor versión. El otro representa lo mejor de cada uno de nosotros.
Primera semana (escucha): Estamos llenos de ruidos que no nos dejan escuchar nuestro interior. Necesitamos silencio y oración, necesitamos acercarnos a la Palabra de Dios. Me preparo para el cambio.
¿A quién necesito escuchar más?
Segunda semana (confía): El camino de la conversión no es fácil. En nosotros surge el desánimo y el cansancio. Necesitamos ser capaces de mirar más allá, necesitamos modelos que nos ayuden a descubrir y avanzar por el camino. El mejor modelo es Jesús, Él nos muestra lo mejor de nosotros y nos revela a qué estamos llamados: a ser los hijos amados de Dios.
¿En quién necesito confiar más?
Tercera semana (sana): Todos, en algún momento hemos actuado de manera incorrecta.
Todos nos arrepentimos de algunas palabras, de algunas acciones y también de algo que no hemos hecho o no hemos dicho. Por eso, nuestro corazón está roto y necesitamos sanarlo, fortalecerlo, perdonar y perdonarnos. Necesitamos beber del agua viva de la esperanza y el amor de Dios.
¿A quién necesito perdonar más?
Cuarta semana (ilumínate): Hay días que todo parece oscuro, las nubes parecen reinar en nuestro interior. Necesitamos ver con ojos nuevos, necesitamos que la luz del sol, la luz de Jesús nos ilumine.
¿Qué me ayuda a ver con alegría?
Quinta semana (entrégate): En ocasiones nos encerramos en nosotros mismos, nos
negamos a salir de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos y nuestras manos se cierran a la amistad, es como si estuviéramos muertos. Necesitamos que Jesús amigo nos ayude a abrir nuestras manos, nos ayude a acoger la vida y a entregarla con generosidad.
¿A quién puedo ayudar más?
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