Finalizando el curso, queremos celebrar la eucaristía en honor a nustra Madre del cielo, la virgen María, el viernes 31 de mayo a las 9:30 horas.
Como otros sará en el patio de Educación Infantil. Os invitamos a que si podéis, nos acompañéis en dicha celebración.
Los alumnos de Infantil realizarán su ofrenda floral a la Virgen.
MARÍA, LA VIRGEN ALEGRE
En el mes de mayo, todo el mundo festejamos a las mamás. Los católicos dedicamos este mes a Nuestra Madre del Cielo: la VIRGEN MARÍA.
El secreto de la alegría de María es el secreto de la felicidad de todo hombre.
¿QUÉ SONRISA LUCIRÍA LA VIRGEN?
- Sonrisa delicada y amable con el prójimo, con los cercanos y lejanos, con los simpáticos y antipáticos; con todos.
- Sonrisa agradecida para con los pastores de Belén, los Magos de Oriente, y todo el que le hizo algún bien por pequeño e insignificante que haya sido.
- Sonrisa comprensiva y misericordiosa ante aquel buen posadero que no pudo ofrecerles un lugar apropiado en su posada; y también ante las incomprensiones, las calumnias y molestias recibidas de tantos otros.
- Sonrisa admirativa ante las maravillas incompresibles que Dios obró en su vida y que rodearon la de su Hijo.
- Sonrisa indulgente cuando el pequeño Jesús le hacía alguna de sus travesuras inocentes; o cuando intuía que José y el niño, confabulados, le querían gastar una broma.
- Sonrisa curativa de las angustias de José cuando el trabajo no iba bien y llegaba a casa sin sestercios suficientes.
- Sonrisa generosa ante el desconsuelo de los marginados y necesitados que acudían a Ella cuando ya sólo podía ofrecerles lo que era necesario en casa, acompañado de su sonrisa.
- También sonrisa sufrida tantas veces, pero al cabo sonrisa, en los momentos de prueba y dolor.
- …
Sonrisa siempre y sonrisa en todo. Sonrisa eterna de María.
Pero, “¿CUÁL ES LA FUENTE DE SU ALEGRÍA?”
Estaba llena de gracia, llena de Dios y por tanto, llena de la más auténtica y genuina felicidad. Toda esa alegría hecha sonrisa en su rostro no era más que una leve manifestación al exterior del volcán en ebullición que la presencia de Dios producía dentro de su corazón.
